DOC e IG

DOC e IG: qué son, qué le aportan al vino y cuáles hay en Mendoza.

 


La Denominación de Origen Controlada y las Indicaciones Geográficas son atributos cada vez más valorados por críticos y consumidores. Mendoza tiene las únicas dos DOC de toda Argentina y más de 30 IGs aprobadas por el INV.
La combinación única de suelo y clima le aporta al vino características que difícilmente se puedan repetir en otro lugar. Una de las formas de dar garantía de que la calidad del producto ha sido influida por estos atributos territoriales, dándole un valor agregado, es a través de la Denominación de Origen Controlada (DOC) y la Indicación Geográfica (IG).

¿A qué se refiere cada uno de estos términos? Primero tenemos que decir que son parte de la legislación vinícola argentina y están definidas en la Ley 25.163, sancionada en el año 1999, donde se establece que el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) es la autoridad encargada de su aprobación dentro de “un sistema para el reconocimiento, protección y registro de los nombres geográficos argentinos, para designar el origen de los vinos y de las bebidas espirituosas de naturaleza vínica”.

Las Indicaciones Geográficas son el nombre que expresa que un producto es originario de una región, localidad o área geográfica de producción delimitada del territorio argentino, no mayor que la superficie provincial o zona interprovincial ya reconocida. Esta aplicación es justificable cuando el territorio determina calidad y las características del producto se atribuyen fundamentalmente a su origen.

Por su parte, la Denominación de Origen Controlada implica un paso más que el anterior, ya que aquí entran en juego factores humanos y, según la normativa vigente, quienes la integran deben someterse a la aprobación del Consejo de Promoción que la regula.

Para lograr cualquiera de estos reconocimientos son necesarios una serie de estudios técnicos que definan fehacientemente que las características del suelo y el clima influyen en la calidad final del vino. En nuestro país, las IGs aprobadas son más de cien y Mendoza cuenta con alrededor del 30% de ellas. En tanto que DOCs solo hay dos y ambas son de nuestra provincia: Luján de Cuyo y San Rafael.

El trabajo de la DOC de Luján de Cuyo
La primera DOC reconocida en el país fue la de Luján de Cuyo en 2005 (Resolución INV Nº C.15/2005). Sin embargo, los trabajos comenzaron hace más de 30 años, cuando los productores de ese departamento comenzaron a forjar la identidad que hoy los representa ante el mundo. Luego de algún periodo de inactividad, hoy han retomado las tareas con su Consejo de Promoción.

Walter Bressia, director ejecutivo de la DOC Luján de Cuyo, quien está desde los primeros años, comentó “la DOC vino un poco a poner un orden en establecer un estilo de vino que el mundo iba demandando”, en un momento donde el presente de vitivinicultura argentina era distinto.

“Empezamos a notar que la mayoría de los críticos de vinos hacen hincapié en el origen, algo que nosotros iniciamos hace 30 años. Cada vez los van demandando más y eso le da un plus no solo de calidad, sino de certificación que el consumidor está pretendiendo”, sostuvo.

La adhesión a la DOC es totalmente voluntaria y cada bodega que desea integrarla para que sus vinos cuenten en su etiqueta con esta información deben pasar por la evaluación de una comisión técnica agronómica y enológica formada por los propios socios. Ellos son los responsables de establecer los parámetros de calidad de los vinos que reciben la DOC.

Por un lado, se debe comprobar que sea el varietal que se está indicando, que su ubicación sea en Luján de Cuyo, que el sistema de conducción sea en espaldera baja o alta y que tenga la cantidad suficiente de yemas por planta para dar una uva acorde a la calidad que se pretende. La segunda etapa de evaluación está en la bodega, una vez ya elaborado el vino la Comisión técnica-enológica los degusta y determina si reúne o no las características para poder ser un representante.

El trabajo de la DOC de Luján hoy está centrado en el Malbec: “Aquí es la cepa que mejor se ha expresado y eso es lo que hemos intentado resaltar. Es el vino emblemático de Argentina y encontró en Luján condiciones naturales para expresarse de una forma majestuosa. Coinciden perfectamente los tiempos desde la brotación hasta el momento de la cosecha. Es una variedad que por las condiciones climáticas presenta uva que madura bien y por lo tanto tiene taninos más elegantes, más suaves. Tiene notas dulces, pero a su vez tiene muy buen color y concentración. Esas cosas las da la región”, sostuvo Bressia y agregó que se está evaluando la posibilidad de extenderla al Semillón.

FUENTE LOS ANDES

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